Para esto no hacía falta que tuvieras una marca personal
En ocasiones es preferible que seas totalmente invisible a que utilices
tu marca de forma desastrosa. Ese uso nefasto puede llevarte a perder tu
trabajo (si lo tienes) o a que un posible empleador te rechace.
La aventura de crear una marca personal es un camino sin retorno. Una
vez que has decidido tenerla y cultivarla no puedes volver atrás, ni
abandonar, malgastarla o hacer un uso nefasto de ella. La marca personal
no duerme, ni se coge vacaciones (aunque tú sí te las tomes). Lo que
hagas bien y los errores que cometas te acompañarán para siempre. Ni
siquiera cuando te quedas en paro podrás disimular ni ocultar tu
realidad, porque esa falta de actividad en las redes, o los cambios que
se reflejan en éstas, hablan de tu situación personal y profesional.
Además de ser un experto en un sector, materia, tarea o profesión,
debes saber venderlo. Se trata de venderte tú y que te vendan otros, es
decir, que los demás hablen bien de ti. De nada sirve ser útil, fiable y
sintonizar con tu mercado, empleador o jefe si eres invisible, pero
mucho peor es gestionar tu branding personal de manera
desastrosa, porque éste puede convertirse en un obstáculo para encontrar
trabajo o para mantener el que tienes.
Gestionar la marca personal no vale para todos. Algunos deberían ocultar su parte visible
La clave es generar resultados o transmitir la impresión de que
puedes conseguirlos. De poco sirve decir que eres el mejor si no ofreces
pruebas de que haces lo que prometes.
La primera cuestión que destaca Andrés Pérez Ortega, consultor en
posicionamiento personal, es que "la marca personal es la huella o el
impacto que dejamos en los demás. El branding personal es la gestión
consciente y planificada de ese impacto. Por lo tanto, desde el momento
en que alguien sabe que existimos, ya estamos generando ese recuerdo. No
se puede evitar".
Un obstáculo profesional
Por su parte Guillem Recolons, socio de Soymimarca, recuerda que
"decir cosas inapropiadas puede obstaculizar cualquier carrera
profesional, pero sin duda el principal enemigo de la marca personal es
la falta de constancia, al menos a la larga. El uso inapropiado de redes
sociales abiertas como Twitter puede cerrar puertas laborales, aunque
en este mundo todo tiene cabida y es posible que al lado de la puerta
que se cierra haya otra que se abre. Lo creamos o no, hay empresas que
buscan a personas que hagan ruido, aunque sea polemizando para
promocionar una marca o para desprestigiar a un competidor. Este último
supuesto es muy común en el entorno de partidos políticos".
La huella que dejamos en los demás, con errores y aciertos, nos acompañará siempre
Recolons añade que la inconstancia está muy penalizada: "Quien decide
abrir una cuenta en una red social y lanza contenidos que abandona
repentinamente lleva la marca del profesional que no es capaz de dar
seguimiento a un proyecto. La constancia se suma a la coherencia".
Para Recolons, "la gestión de marca personal no está hecha para todo
el mundo. Todos podemos trabajar en nuestro autoconocimiento y en
nuestra estrategia personal, pero ciertos profesionales deberían ocultar
su parte visible. Por ejemplo, los detectives (se les supone
discreción) o aquellos profesionales y directivos que trabajan en
empresas 'opacas' que castigan la exposición pública de sus
profesionales".
'Branding' mal visto
La clave es generar resultados o transmitir la impresión de que puedes conseguirlos
Andrés Pérez cree que "en ciertos entornos en los que se premia la
improvisación y se confunde la autenticidad con la falta de previsión,
el branding personal puede estar mal visto". Puntualiza que "un
profesional con una marca personal valiosa será más rechazado en
entornos en los que reina la mediocridad, donde el valor o el prestigio
auténtico de alguien puede eclipsar al resto. El branding personal
será proscrito también en entornos en los que sólo se acepte a un
líder, y también cuando trata de aplicarse en situaciones en las que no
se ha premiado a los más válidos sino a los que mejor se venden: "Si el
nepotismo o la injusticia llevan mucho tiempo aplicándose, cualquier
persona que realmente lo merezca y lo comunique, va a ser vista con
sospecha".
Pérez concluye que "el branding en general y el branding personal
en particular cumplen su función en entornos en los que no tenemos toda
la información y debemos basarnos en percepciones y suposiciones. Una
marca personal consigue generar la confianza que falta. Por eso, en
aquellas situaciones en las que elegir a una persona o a un candidato
dependa únicamente de una valoración objetiva, numérica o concreta, el branding personal
será irrelevante. No va a servir de nada si te van a valorar sólo por
una cifra de ventas o un número de tuercas fabricadas".
Tomado de
http://www.expansion.com/emprendedores-empleo/desarrollo-carrera/2015/03/25/5512fbd6ca4741d06c8b457a.html
Publicado por; Tatiana Parra
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